Empieza preguntando qué ven, con quién interactúan y qué papel juega la IA en sus conversaciones. Invita a compartir emociones, no solo hechos. Valida sentimientos, evita sermones, y usa ejemplos de tu vida para mostrar vulnerabilidad y abrir confianza recíproca, paso a paso.
Redacten juntos reglas comprensibles sobre cuándo usar asistentes, qué información jamás compartir y cómo actuar ante dudas. Establezcan consecuencias restaurativas, no punitivas, revisables mensualmente. Incluir excepciones para estudio guiado y pedir ayuda responsable promueve autonomía con cuidado, evitando secretismo y batallas innecesarias.
Muéstrate aprendiendo tú también: pregunta, corrige, y admite cuando una herramienta se equivoca o te confundió. Este modelado reduce defensas adolescentes. Compartir un error propio y cómo lo solucionaste enseña a reparar, pedir disculpas y seguir participando sin vergüenza destructiva.